Había escapado con vida de aquél terrorífico lugar, se suponía que tras salir fortuitamente de las embarcaciones de la parca encontrase un poco de paz, tranquilidad, alivio, pero nada más lejos de la realidad. Una vez afuera no sentí nada más que angustia, miedo, y desolación, tal vez del mundo, tal vez de mi, tal vez de lo que el mundo convirtió de mi, entonces concluí que nunca escapé de esa infernal realidad, llevaba el infierno por dentro, cruelmente arraigado en lo más profundo de mi naturaleza. Entonces lo vi, entre pasillos estrechos rodeados de figuras penumbrosas que me resultaban imposibles de visualizar entre tan densa oscuridad, ese deforme contorno con aspecto humano ,frío e inmóvil. Inevitablemente cedí ante su presencia, y dije; — ¿Cuál es tu misión en este miserable sitio, espectro? Y mis manos temblaron tras su ensordecedor silencio, más que cuando tomé la osadía de alzar mi voz. — ¿Has venido por mi o por alguno de los míos, es que tan apresurada ha sido mi hor...
Volviendo lo raro en algo más extravagante.