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Mostrando las entradas de noviembre, 2018

Metro-Líricas para enamorar a un comprador ingenuo | Crónica

Viajaba bastante incómodo en un vagón sin aire, los techos empañados con gotas del sudor condensado de los pasajeros colgaban como estalactitas y asqueaba hasta a los pobres vagabundos que se acomodaban como alfombras en las divisiones del vagón sobre el mugriento suelo. Entonces surgió un vendedor ambulante entre la multitud. Pero no cualquier vendedor. Este era uno especial, manejaba el mismo tonito atorrante y repetitivo con el que todos te venden sus golosinas, pero distinto; cada palabra que salía de sus torcidos dientes tenían el encanto de un ejecutivo en ventas de suplementos vitamínicos. Capturaban con habilidad y rapidez la desorbitada atención del resto, acostumbrados ya a escuchar los guiones de pobreza o convalecencia familiar que cada cierto tiempo se intercambian de una línea a otra en el metro. Quién hubiera pensado que de lo mundano surgiese semejante espíritu sensible y persuasivo. El hombre se abría paso entre el conglomerado dando tumbos, exhibiendo la mercancí...

SUPÉRAME

Ayer contemplaba la caída del atardecer sobre Caracas desde mi balcon. El hermoso paisaje me hizo inevitablemente caer en grutas de profundas meditaciones que rozaban con esas reflexiones melancólicas que te hacen quedar durante horas como un tarado observando algún punto inmóvil del espacio. En ese instante algo me sacó de golpe de mi introspección, un autobus conducía violentamente por la avenida a gran velocidad despejando todo a su paso, en su techo tenía escrito con letr as de molde en un sólido celeste: "SUPÉRAME". Y tras cruzar el elevado desapareció tan pronto como me asaltó. Gracias mi pana, Conductor -O Conductora- En donde quiera que te encuentres proclamando tu sabio mensaje de persistencia. Héroe anónimo, heraldo de la providencia, que tu anuncio recorra toda Venezuela, perrito.