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Te sueño distante | Poema

Mastico tus palabras y quedo hambriento, no me llenan ni me nutren, todas tienen un sabor amargo y están tan huecas que no podrían completar una oración. Los siguientes versos no son más que fragmentos de áridos días que aderezo, recopilaciones de aquellos diarios que nadie lee, de los que ocasionalmente incluso yo me olvido actualizar hasta que algunas emociones se vuelven demasiado incontenibles como para mantenerlas apresadas más tiempo. Hoy las dejo libres para que ronden donde quieran y encuentren cobijo con algún visitante en algún cálido sitio, uno mucho más agradable y más tranquilo que la frialdad de mis páginas y perenne indiferencia. Las suelto porque de conservarlas me hundiría con ellas –O las ahogaría conmigo— así que las entrego al mundo con la más sincera nobleza, porque sé que a mi lado tarde o temprano morirían de hambre o morirán de frío. I Cómo podría soñar contigo Si no es mi reflejo el que centellea ante el cristal frente a tus oj...
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Medianoche

Nunca tuve miedo de fantasmas he vivido entre los muertos Nací a la nostálgica sombra del retrato de quien ya no está Oigo en la noche el susurro de un órgano viejo  consumido por el tiempo que ahora enmudece El silencio del salón La cena servida fría Solitaria Desabrida Habitan conmigo las ruinas  de lo que alguna vez fue hogar Evito mirar a los cuadros me juzgan en vano pues  soy un visitante más a punto de marcharse

Una Cacería Habilidosa | Cuento

Érase una vez un joven e inexperto aspirante a brujo, que tras ajusticiar de forma equívoca a un inocente padre de familia, creyéndolo bajo diabólica posesión, fue exiliado a inhóspitas regiones hasta que fuera acogido por un pueblo en donde no temieran el terrible uso de la magia y las consecuencias de su insensatez.  Cuando hubo llegado a un poblado remoto, de olor nauseabundo en sus estancias, sin ubicación en los mapas y en donde pareciera que el tiempo hubiera dejado de correr, un ánimo desmedido dominó su espíritu, pues el descubrimiento de un lugar inexplorado suponía siempre una amenaza por develar. El intrépido brujo tocó casa por casa buscando monstruos, y uno a uno los habitantes le fueron cerrando las puertas -¡Bárbaro, fuera de la aldea!- Le gritaban furiosos los aldeanos-. Mientras el joven obstinado recorría los nublados bosques y las sucias callejuelas sin pista alguna. Horas después, al borde de la resignación, avistó a lo lejos un curioso cementerio en e...

Metro-Líricas para enamorar a un comprador ingenuo | Crónica

Viajaba bastante incómodo en un vagón sin aire, los techos empañados con gotas del sudor condensado de los pasajeros colgaban como estalactitas y asqueaba hasta a los pobres vagabundos que se acomodaban como alfombras en las divisiones del vagón sobre el mugriento suelo. Entonces surgió un vendedor ambulante entre la multitud. Pero no cualquier vendedor. Este era uno especial, manejaba el mismo tonito atorrante y repetitivo con el que todos te venden sus golosinas, pero distinto; cada palabra que salía de sus torcidos dientes tenían el encanto de un ejecutivo en ventas de suplementos vitamínicos. Capturaban con habilidad y rapidez la desorbitada atención del resto, acostumbrados ya a escuchar los guiones de pobreza o convalecencia familiar que cada cierto tiempo se intercambian de una línea a otra en el metro. Quién hubiera pensado que de lo mundano surgiese semejante espíritu sensible y persuasivo. El hombre se abría paso entre el conglomerado dando tumbos, exhibiendo la mercancí...

SUPÉRAME

Ayer contemplaba la caída del atardecer sobre Caracas desde mi balcon. El hermoso paisaje me hizo inevitablemente caer en grutas de profundas meditaciones que rozaban con esas reflexiones melancólicas que te hacen quedar durante horas como un tarado observando algún punto inmóvil del espacio. En ese instante algo me sacó de golpe de mi introspección, un autobus conducía violentamente por la avenida a gran velocidad despejando todo a su paso, en su techo tenía escrito con letr as de molde en un sólido celeste: "SUPÉRAME". Y tras cruzar el elevado desapareció tan pronto como me asaltó. Gracias mi pana, Conductor -O Conductora- En donde quiera que te encuentres proclamando tu sabio mensaje de persistencia. Héroe anónimo, heraldo de la providencia, que tu anuncio recorra toda Venezuela, perrito.

Un poco de silencio, por favor | Relato

  Observé durante largo rato mi desanimado rostro clavado al espejo, fastidiado e indeciso a causa de tan prolongada espera. Al pie de la cama yacían dos entradas para el anhelado concierto, una de ellas acababa de quedarse huérfana por los contratiempos de usar el transporte público en una ciudad que a duras penas camina. La tarde se escurría en la ventana y sentí preocupado acercarse la hora. Finalmente, motivado por las maravillas pregonadas del sitio, encaré la soledad sin aguardar más tiempo y me puse en marcha con objeto de comprobar si bien las remodelaciones habían dotado de belleza y vitalidad lo que meses atrás era ruina sobre escombro.    El edificio relucía cual perla como imaginé, toda luz dispuesta en el techo bañaba radiante el recibo. Estaba cautivo en la fragancia seductora impregnada en cada instancia con ese olor envolvente similar al de los automóviles nuevos y algunas perfumerías, un vago aroma familiar que nunca pude reconocer del todo. ...

Frankenstein: De la Literatura al Cine | Parte II

¿Sabías que de 93 películas del Monstruo, el aspecto que todos recordamos corresponde a solo una de ellas? Si has leído el libro sabrás de antemano que la descripción del monstruo que escribió Mary W. Shelley no se le parece a este ni de cerca. Aunque pocos conocen realmente el aspecto de la criatura, muchos saben cómo luce incluso sin haber leído el libro o de solamente haber visto un filme. Ese rostro ha estado con nosotros todo el tiempo y por más versiones que veamos, para todos el monstruo original será ese. Podrían describirlo fácilmente en unas pocas palabras al bastardo, bautizado de manera errónea con el apellido de su creador, asociado irremediablemente como el nombre de la criatura –Que nunca tuvo nombre- como un rezo, como una ley promulgada e irrebatible, malentendida, pero reconocible al fin. Fue probablemente de los primeros monstruos después del coco con los que pudiéramos habernos familiarizados durante nuestra niñez. ¿Quieres saber por qué, ...