Mi domingo comenzó levantándome como cualquier otro día, soñoliento realizando todos mis quehaceres , ordenando cosas y dirigiéndome al metro a eso de las 6:00 A.M. Para encontrarme con uno de esos fieles amigos que te acompañarían hasta el fin del mundo incondicionalmente. (O al mismísimo infierno, según palabras del mismo pana justo al terminar la excursión (?) más adelante entenderán porqué) Y como es costumbre aparte de mi equipo general tomé algo así como mis totems, los dos artículos más importantes e indispensables a la hora de cualquier excursión, es decir mi sombrero y pañoleta, y me fui rumbo a Altamira con dirección a mi siguiente aventura cuyo objetivo era el de llegar a papelón y a las ruinas del viejo teleférico de la guaira (Aquél de los años cincuenta cuando Marcos Pérez Jimenez). Mi ruta no iba a ser sencilla eso estaba claro, pero yo iba muy dispuesto a mi recorrido full equipado con comida, 3.5 LT de papelón con limón (Para hacerle honor al sitio) Y con los mejo...
Volviendo lo raro en algo más extravagante.