Ir al contenido principal

Me pasó como Rover, como muchacho. | Crónica

Mi domingo comenzó levantándome como cualquier otro día, soñoliento realizando todos mis quehaceres , ordenando cosas y dirigiéndome al metro a eso de las 6:00 A.M. Para encontrarme con uno de esos fieles amigos que te acompañarían hasta el fin del mundo incondicionalmente. (O al mismísimo infierno, según palabras del mismo pana justo al terminar la excursión (?) más adelante entenderán porqué) Y como es costumbre aparte de mi equipo general tomé algo así como mis totems, los dos artículos más importantes e indispensables a la hora de cualquier excursión, es decir mi sombrero y pañoleta, y me fui rumbo a Altamira con dirección a mi siguiente aventura cuyo objetivo era el de llegar a papelón y a las ruinas del viejo teleférico de la guaira (Aquél de los años cincuenta cuando Marcos Pérez Jimenez).


Mi ruta no iba a ser sencilla eso estaba claro, pero yo iba muy dispuesto a mi recorrido full equipado con comida, 3.5 LT de papelón con limón (Para hacerle honor al sitio) Y con los mejores ánimos para alcanzar el objetivo. Así que cuan aventurero me dispuse a darle marcha a lo que se convertiría en mi travesía más grande de los últimos meses, no por descubrimiento sino por lo largo del mismo y la exigencia física que se nos impuso. Llegué desde la cota mil hasta "P.G.P Chacaíto" Sin problema alguno, el camino hasta éste punto había sido bastante recto (Antes de empezar a subir al P.G.P) y suave, me encontraba en mi mejor condición en éste momento, aún no había comenzado a hacer algún esfuerzo significativo aún.


A partir de aquí comenzaría mi trayecto por lo que sería el cortafuegos con destino al P.G.P. "Loma del cuño". Para los que me conocen, ya sabrán cómo soy, sobretodo cuando me encuentro de mejor humor, mi cortés costumbre de darle los buenos días a cada corredor que me pasaba por el lado cada vez más recurrente que la anterior empezaba a ser menos caballeroso y más burlón por lo repetitivo que era, sí, literalmente, si habían doscientos deportistas trotando o corriendo por el cortafuegos, juro haberle dado los buenos días a todos y cada uno de ellos, algunos me respondían, algunos otros no, me era indiferente, yo no esperaba una respuesta a cambio y lo hacía porque quería, aunque claro, eso no quita lo grato que se sentía cuando algunos (En su mayoría) Me los respondían incluso con más carisma que el que yo lograba transmitir.


Y como de costumbre pues mientras iba sobre la marcha iba grabando mis Vlogs, si la imagen que están visualizando ahora mismo no tiene la misma calidad que las siguientes es porque se extrajo directamente de un video, creo que lo más interesante de éste recorrido no fue documentado, lo cual es una pena, por eso estoy yo aquí, escribiendo ésto, para ustedes, para ti, para quien sea que lea ésto, para compartir lo que pude o no haber aprendido hoy.

El recorrido por el cortafuegos fue siempre así, me quejaba cuando no me daban los buenos días y les sonreía a aquellos entusiastas que por culpa mía , trotando, sudando , exhaustos y casi sin aliento utilizaban un último suspiro para darme una respuesta y levantaban una ceja mientras mostraban sutilmente los dientes a manera de expresarse carismáticos. Jajajaja, me hace sonreír el recordar detalles como esos, no sé si lo hago por buenas costumbres o por maldad, cualquiera de las dos representa un disfrute para mi, así que durante casi 6 Km hice de las mías , en algún momento decidí tomar la ruta también por el trote, pero luego de un par de pasos recordé todo lo que me faltaba por delante, y en plan de no agotarme antes de tiempo continué mi caminata, como diría Luisfe, a paso de vencedor, hasta que llegamos,  (Si no estoy recordando mal) , por el cortafuegos a mitad de camino hay una subida, una vía hacia papelón decía el guardia de una antena de TV que se encontraba en el lugar, lugar al cual casi nos adentramos por error por cierto. Luego de ver un poco empinado el camino, quizás la flojera de comenzar a subir algo tan pronunciado o el mero capricho de satisfacer nuestros antojos, ya que previo a la subida había un puesto de rebanadas de torta, helados y demás, hicimos en lo que nos pareció un lugar apropiado realizar un "Break" Y sentarnos un momento a degustar de un dulce para subir esos ánimos y las calorías de nuestros cuerpos y poder continuar hasta el siguiente P.G.P.


Una vez satisfechos decidimos guardar todo y poner marcha nuevamente, lo que pasa a continuación es algo muy propio, y lo digo en el sentido de pertenencia desde el punto de vista de que casi siempre me suceden cosas así o similares, y es que a mi me rodea todo en cuanto a ironía y cosas extrañas respecta, como por ejemplo, que después de devorar el bocadillo, a casi unos tres o cuatro pasos arriba de la piedra sobre la cual me hallaba sentado... ¡Ta da!


Sí, el puesto de guardaparques, un lugar fresco con sombra y bancos especialmente para sentarse. No estarán pensando que yo desconocía la ubicación de ésto y que estuvo todo el tiempo a unos escasos y míseros metros arriba nuestro todo el tiempo ¿Cierto? ¡Pero por supuesto que no! La verdad detrás de toda esa maquiavélica estrategia radica en que soy un hombre de la naturaleza, y que disfruta del contacto con los rayos UV mientras la brisa de montaña acaricia mi rostro al compás de los sonidos de la naturale.... Bueno bueno, un demonio ¡No, no tenía idea! Pero en fin, como dije, éstas cosas pasan, siempre, y ahora que lo pienso, debería trabajar en ésto...

Volviendo al tema, hablar con el guardaparques de turno desencadenó lo que sería una de las frases más repetitivas a lo largo del día y una de las más desesperantes de oír, porque lo escuchamos mucho, mucho, MUCHO, así que cito textualmente: ¿Papelón? Ah sí, eso está ahí mismito "20 o 30 minuticos al ritmo de ustedes". Fin de la cita. Así que pusimos marcha de nuevo cuesta arriba, y en un tiempo estimado de 10 minutos más o menos, llegamos a lo que era supuesta mente nuestro primer destino.





Un lugar plácido en el cual descansamos un muy corto tiempo, pero del cual disfrutamos cada momento, de si era o no papelón todavía estamos en duda,.


Pero de lo que no tenemos duda es que era bastante agradable, amplio, ideal para pernoctar o realizar cualquier otra cosa, lo apuntamos sin pensarlo dos veces en nuestras opciones para sitios de camping, vaciamos un poco el peso de los bolsos bajando lo de papelón y tan pronto llegamos continuamos con la subida, que por cierto, cada vez se tornaba más fuerte.







Extrañable, la paz y tranquilidad que se percibía en el lugar era increíble.










Las ocurrencias entre nos en cualquier ámbito o aspecto de la vida siempre están a la orden del día, por lo cual era imprescindible que el chiste del día tuviera que ver con que cada vez que le preguntásemos a cualquier visitante de nuestra querida montaña, un punto de referencia hacia cualquier sitio, nos respondieran con el ya típico "Unos veinte minutos a su ritmo muchachos". Y lo que se había convertido en un acto realizado se volvía más tortuoso al ver que las medidas eran tan inexactas que podíamos pasar hasta una hora o más yendo hacia algún lugar, pero eso sí, cuando llegábamos a dicho sitio y preguntábamos una nueva dirección, como por arte de magia , o como si de un mal chiste se tratara, de pronto todos los excursionistas se sincronizaban mentalmente para que sin importar en qué dirección fueses, respondieran con una precisión atemorizante ya "A unos veinte minuticos a su paso, chicos"...  No recuerdo hasta qué punto estaba harto ya, recuerdo en algún momento, por pura malicia, haberle dicho exactamente lo mismo a un hombre que me preguntó algo, cuando sabía perfectamente que estaba mucho más lejos de lo que le había afirmado yo, pensé que sería divertido y comprendería porqué todos lo hacían, pero la verdad es que no.

Omitiendo la terrorífica frase que nos acompañó durante todo el camino, más o menos a unos... ¿Treinta minutosa nuestro ritmo? (Se los digo, lo de la frase es cosa seria) Llegamos a lo que era un tanque con agua,
Estábamos full de hitradación con casi cuatro litros de agua y 3.5 de papelón, sólo hicimos un reconocimiento del área , anotamos la bitácora y tomamos el espacio para descansar un minuto y admirar la vista en la que visualizábamos las cabinas del teleférico pasar muy cerca de nuestra posición mientras se apreciaba la cruz del ávila, aquella que suelen prender todos los años e ilumina nuestra montaña por las noches cada navidad, hay que llegar hasta allá decíamos nosotros.

Contemplamos la vista un par de segundos más y decidimos proseguir con nuestro recorrido suicida, cada vez que ojeábamos el mapa el objetivo se veía menos tentativo, pero nuestro sentido de la aventura era mucho más fuerte que el temor de quedar sin piernas ante la idea de pensar que una vez en la cima, teníamos que bajar todo nuevamente. (?)

Antes de llegar al siguiente punto hubo una transición bien interesante, que seguramente verán en mi Vlog, que era algo así como un puente de piedras, que cruzaba de un risco a otro, el puente era bastante corto pero considerando que no había suelo abajo u otra manera de cruzar que no fuese esa, nos las habríamos visto bien difícil de no haberlo encontrado.

Recuerdo que a mitad de camino perdimos estúpidamente valioso tiempo, saludando a la gente que pasaba por arriba de nosotros en las cabinas y buscando los mejores punto para realizar una foto o un video, la cercanía con las cabinas era tal que desde nuestra posición podíamos escuchar perfectamente a las personas conversar.

Dato inútil: Todavía nos quedaban tres litros de papelón.


La vegetación en todo el trayecto fue tan cambiante, vimos hasta pinos de distintos colores y árboles que brindaban distintas frutas, me parecía increíble.


Y una vez que llegamos al siguiente checkpoint , tras dar una vuelta al rededor nos miramos con decepción y dijimos ¿Esto es papelón, o era por allá abajo? Esto no puede ser todo, qué va...

Estoy casi seguro de no haber llegado a nuestro objetivo, y que de no haber enfocado nuestro camino hacia las ruinas del viejo teleférico desde éste punto , seguramente habríamos llegado, pero qué decir, éramos jóvenes y estúpidos. (?) Así que sin continuar con caras largas nos dirigimos hacia el P.G.P. y pedimos indicaciones sin titubear, nuestro próximo destino era galipán, y nosotros nos hallábamos bueno... Muy lejos.

- Buenos días caballero, ¿Por dónde agarro para ir a galipán, me queda muy lejos? 

- Noooo mijo qué va, ustedes sí que están bien botados ¿Oyó? Puede irse por aquí, pero se pueden perder, si se van por allá llegan más rápido, pero también se pueden perder. Llega hasta fila ávila y de ahí agarré por hay pa' abajo chamo.

- Muchas gracias, de aquí hasta allá ¿A cuánto nos queda?

- A unos veinte o treinta minuticos si van a buen paso...

Y aquí nuevamente, esa frase tan burlona que no hacía más que desesperanzarnos.

Ya de aquí en adelante todo fue un camino mucho peor que lo que veníamos afrontando desde hace rato, por el hecho de que cada tanto nos encontrábamos con caminos cómo estos:



Y que veíamos venir que con cada camino que fuera prolongadamente plano, al final del mismo se nos venía algo lo suficientemente empinado como para sacarnos un lumbago de sólo subir con bolso.


Pero claro, lo de las ruinas nos mantenía bastante motivados así que continuábamos sin chistar tanto y casi sin tomar algún descanso, eran más o menos las diez de la mañana o diez y media cuando llegamos al P.G.P anterior, el siguiente checkpoint fue a eso de las 11:49 A.M. Y fue cuando logramos divisar en la distancia la carretera y escuchar el paso de vehículos rústicos, sabíamos que habíamos llegado, nuestro próximo destino era galipán y aunque ahora nos encontrábamos más cerca, lo peor estaba por comenzar a partir de aquí.


Aunque el sol en éste punto era azotador, tengo que admitir que en todo el día el clima fue bastante favorable, nos mantenía frescos y la mayor parte del mismo permanecía nublado.

Como Scout, es usual que al portar una pañoleta te suelas encontrar a otro Scout en el camino y te salude como si te conociese desde hace años, tal cual como lo dice un artículo "El Scout es amigo de todos y hermano de cualquier otro Scout". Y hago énfasis en ésto ya que me ha pasado en repetidas ocasiones, me pasó éste fin de semana y estoy seguro de que continuará sucediendo, sucede que en lo detallista que soy me llevé una sorpresa, camino abajo yendo a galipán, solían pasar los jeeps con pasajeros de subida y de bajada a cada instante, en un jeep que iba en dirección hacia abajo mis ojos se fijan en una linda chica que iba sentada a la puerta del vehículo, y como hombre que soy se lo comento a quien me acompaña.

Y en lo que establezco contacto visual con la chica, pensé quizá que me sonreía por mis jocosas expresiones faciales, por simple coqueteo o tal vez, en el bochornoso caso, me pudiese haber escuchado de alguna manera, pero ni uno ni lo otro, tan simplemente me vio portando mi pañoleta y como cualquier otro Scout lo hubiera hecho, desde la distancia, mientras el jeep se alejaba de nosotros ella saludó, no tardé mucho en darme cuenta de que ésta mujer es o pudo haber sido Scout también, así que como buen hermano procedí a saludarle de vuelta.

Fue un momento bastante grato, es entonces cuando empiezo a exponer algo así junto a mi camarada respecto al poder de la pañoleta. No es como si no me hubiese pasado antes, el que cargase mi pañoleta encima ese día que no era de actividad ni nada relativo , sino como algo más simbólico y propio de mi, me hizo reconsiderar que tiene más utilidades de la que yo pensaba, la pañoleta tiene poder, uniendo personas que remotamente se conocen, esa calidez humana que te transmiten y la predisposición a ayudar de cualquier manera sólo por llevar algo característico encima.

Casualmente, quizás una media hora o una hora más tarde, bajando aún por el pavimento, distantes de llegar al pueblo aún preguntando direcciones a los locales cercanos y personas del lugar cómo llegar al "Teleférico fantasma" nos intercepta un señor de mayor edad a mitad del camino, exclama al verme:

- ¡Siempre listo Boy Scout!

- Para Servir. Le respondí.

- Pana, una pregunta. ¿Me falta mucho para llegar al Humbolt?

- Como veinte minuticos a su ritmo,

- ¿En serio?

- No, la verdad está bastante lejos amigo, no sé ni dónde estoy yo.

Éste , por mucho menos significativo que el anterior, fue oportuno de igual forma y agradable al saludar.

A partir de aquí no tengo ni fotos ni videos del camino, sólo me valgo de mis propias palabras y como dije al principio de ésta entrada, creo que lo mejor que nos pudo haber pasado en ésta excursión no está documentado por alguna foto o video, lo cual es una lástima, pero para eso estoy yo aquí argumentando.

Me cuesta continuar a partir de aquí porque el tiempo dejó de ser algo significativo desde éste punto, recuerdo estar vagando por cada pequeño pueblito junto con Luis preguntando mucho, el trato con cada uno era distinto, a veces nos ayudaban de buena fe y otras eran indiferentes o se negaban siquiera a dirigir la mirada, recuerdo que a mitad de camino pedimos la cola en reiteradas ocasiones pero ésto no tenía éxito en ningún momento, ya decíamos que no nos iba a resultar como cuando fuimos a Knoche. No sé cuántos kilómetros recorrimos, pero sé que desde el último vlog que fue a diez para las doce, hasta las cuatro de la tarde más o menos, estuvimos bajando sin cesar, agradezco a las personas atentas que nos brindaban la mejor atención, las encrucijadas en las que nos encontrábamos parecían no dirigir a ningún lado, pero en uno de los espacios con grandes vistas logramos visualizar a distancia... ¡El viejo teleférico, allí está!


Entonces surge la pregunta más grande del día.

¿Cómo se supone que vamos a llegar hasta allá?

Saco mi bitácora y comienzo a leer mis apuntes, Loma de caballo. ¿Es allá a donde vamos? Pregunto a los lugareños, y se les señalo la torre y la casita del viejo teleférico, a lo que responden:

- Chaaaamo ¿Ustedes van pa' allá?

- Así es.

- Pero eso está bien botado ¿Oyó?

- Lo sabemos.

- Bueno papa, tienen que bajar hasta San josé de galipán, una vez allí preguntan por la parada de becobé y de ahí agarran pa' Loma de caballo, pa' llegar hasta allá hay que echarle bola chamo.

- Muchas gracias.

Y recobramos marcha cuesta abajo nuevamente, ya teníamos dolidas las piernas y a mi estaba por desprenderse la suela de un zapato, sí, las cosas no pintaban nada bien, a ésta hora el sol había salido por primera vez en el día se tornaba azotador, pero no se preocupen, todavía teníamos el agua completa y más de litro y medio de papelón (?). Bastante desconcertados en un área que desconocíamos decidimos entrar a una casa para preguntar, no parecía que hubiese alguien viviendo allí pero queríamos estar seguros, la ironía y lo extraño nos rodea de manera inexplicable, y como si fuese parte de un número de algún Stand Up resulta que no había nadie en casa, lo que  sí había era un perro guardian fuera de la misma, cuya presencia no nos percatamos hasta que estuvimos en toda la puerta del hogar, era de esas razas grandes que podrían desprenderte cualquier extremidad de un solo mordizco, así que mirándonos el uno al otro y con el terror en los ojos fuimos haciendo nada de ruido, y nos desplazamos lentamente hasta la salida mientras el perro nos acechaba , olía y gruñía, dispuesto a atacar ferozmente ante cualquier movimiento bruzco, si hubo algún momento de verdadero terror en lo que fue toda mi excursión, debió haber sido éste, no hay duda.

Continuando nuestro recorrido por kilómetros de casas, haciendas y terrenos enteramente vacíos , nos detenemos en una casa de fin de semana de ultra lujo, el lugar más hermoso y cómodo a estancia que habíamos visto en lo que era toda la montaña, custodiada por el personal de mantenimiento, tras horas de caminar con un rumbo incierto, decidimos llamarles y preguntarles , ellos muy gentilmente nos explicaron qué rutas tomar para llegar a donde queríamos y gentilmente nos hicieron pasar a las tremendas instalaciones que supones eran propiedad de algún hombre de mucho dinero o poder. Tras asomarnos a a lo que era algo así como el patio con vista al mar y resto de la montaña , estábamos cerca, y la vez bastante lejos.


En lo que llegamos al pueblo, en la parada del Jeep, hay unos panas que no se veían de confianza, y frente a un restarante llamado rancho viejo, pasan unas camionetas, y un sujeto calvo que fija su mirada sobre nosotros, cosa que tampoco me inspira el mínimo de confianza, así que sin prolongar nuestra estadía agarramos por la primera bajada que vimos, y que nos habían indicado y proseguimos por un área llena de pinos por todas partes , rojos y verdes , pasamos una escuela, un par de casas , preguntando aquí y allá, yo con mi suela más o menos al a mitad de mi zapato, tentando terminar de desprenderse y dejarme a mi descalzo , llegamos a una especie de cabaña, en donde el personal nos atiende. Hablamos, la pregunta del millón.

- Buenas tardes caballero. ¿Sería tan amable de indicarnos cómo llegar hasta las ruinas del viejo teleférico? Dice Luis.

Y yo acoto: Y sí no es mucha molestia, cinta adhesiva para mi zapato, por favor.

Y muy cordialmente sale un hombre mayor, me imagino que el superior al trabajador que cortaba el monte y leña fuera de la misma, y nos pregunta si estábamos hidratados o necesitábamos agua, teníamos lo nuestro así que reclinamos ante tal oferta, a lo que sí acepté desesperadamente fue a la cinta adhesiva porque mi zapato ya no daba para más. 

El hombre nos dice:

- Chamo, ustedes se metieron por el lado que no es, podría mandarlos por un atajo pero el camino es peligroso y podrían perderse, así que no pienso mandarlos por allí, lo que sí pueden hacer es agarrar por un restaurante más abajo de por donde se metieron, y decirle a los dueños si les pueden hacer el favor pasar por detrás de su local, les digo que las ruinas del viejo teleférico las están remodelando por lo que algunas cosas puede que ya no estén allí, hay un guardia cuidando las instalaciones pero si hablan con él seguramente los dejará pasar, él se llama Ramón y es amigo mío.

Agradecidos de nueva cuenta retornamos por donde nos habíamos metido, y nos metimos en lo que parecían unas instalaciones en construcción por debajo de la reja, nos llevó a un restaurante de clase alta, en la que amablemente nos dijeron que el paso hacia las ruinas estaba cercado, y lamentándolo mucho no podían hacer nada. Muy considerados, tomando en cuenta de que violamos propiedad privada. XD.

Tras haber subido y bajado el mismo recorrido un par de veces, agotados, siendo las 3:50 de la tarde ya, decidimos dirigir nuestro rumbo de vuelta al punto inicial que era rancho viejo, en el camino comenzó a llover de manera repentina, como si el clima se ajustara a el humor que teníamos en el momento de manera tan oportuna, papá Zeus nos odia le dije yo a Luis, y el alega lo siguiente, algo que me pareció bastante cómico por la manera en la que lo dijo: "¿Crees en el infierno Rodrigo? ¡Pues empieza a creer, estamos aquí, éste es el maldito infierno!" ¿Un infierno helado? Canto XXXIV - El círculo de Rodro, decidí bautizar ese preciso momento tan pronto como inició cesó la lluvia, llegando a Rancho viejo decidimos sentarnos a comer finalmente, tras un día fuertísimo, eran las cuatro ya...

Mientras almorzábamos el conductor de uno de los jeeps que iba pasando por la carretera nos deseó buen provecho, lindo detalle.


Veíamos con resignación ya la cercanía de nuestro objetivo pero sin energías para poder llegar, durante nuestra hora de almuerzo conversamos acerca del día, los ánimos estaban bajos ya, cedimos nuestras sobras un par de perros hambrientos y mirábamos con melancolía aquél teleférico...

En eso el hombre calvo de mirada sospechosa sale, se nos acerca y dice:

- Siempre listo chamo. ¿De qué grupo son?

- Para servir. Domingo Savio, dije, ¿Es usted Scout?

- Hace muchos años fui, todavía tengo amigos en la asociación sí.

- Ah vale, qué interesante.

El hombre dijo ser parte de un grupo en ciudad bolívar cuyo nombre no logro recordar, me explicó el significado de los colores de su pañoleta, de pronto el tipo que daba mala espina me inspiró la confianza más grande del mundo. Estuvo conversando con nosotros un buen rato , nos contó que estaba por la zona pasando el fin de semana con su esposa e hija en una casa cerca de la zona, reveló también ser parte de la gran logia masónica y mantener contacto con uno que otro hermano de la ASV.  Les dijimos a donde queríamos llegar y tampoco podía creer que hubiésemos llegado hasta allí desde caracas a pie.

Un hombre en moto pasa por el sitio y se estaciona, eventualmente se une a nuestra conversación.

- ¿Ustedes iban pal viejo teleférico?

- Sí señor, íbamos para allá.

- Chamo, pero ¿Van a dormir allá? Porque les queda bien lejos de aquí , por la hora ya no les da chance... Además, muchas edificaciones de eso las derrumbaron, eso lo están remodelando. Yo trabajo allá.

- Demonios, teníamos esperanza de llegar allá hoy pero temo que no se podrá. ¿Trabaja allí?

- Sí mijo, cuidando la obra.

- ¿Sería tan amable de decirme su nombre?

- Ramón amigo, me llamo Ramón...

Inmediata y simultáneamente Luis y yo nos vimos las caras con una expresión de gracia y decepción, un momento tan tragicómico que resaltaba en el ambiente la ironía en la que se había transformado todo nuestro recorrido.

- Vengan otro día más temprano e informados. Nos dijo, y se marchó.

Continuando nuestra conversación con el otro caballero, cuestionábamos las posibilidades de retornar a casa ya que en el tiempo que llevábamos allí no pasaba un solo transporte, el hombre nos sugirió que tomaramos un jeep hasta el humbolt y de allí regresáramos en teleférico hasta la ciudad.

- ¿Tienen dinero?

- Sí, suficiente (Nos ponemos a contar)

- Agarra ahí chamo.

Extendiendo su mano con 300 Bs.f.

- No no, por favor, nos alcanza con el nuestro.

- Agarra ahí chamo, un hermano Scout siempre está dispuesto a ayudar a otro hermano Scout.

Nos miramos al rostro nuevamente Luis y yo, con una expresión de sorpresa y una sonrisa a medias. 

Le agradecimos el enorme gesto recordamos que no nos habíamos presentado

- ¿Cuál es su nombre por cierto?

- Vladimir, Vladimir Rondón.

- Un placer, Al y Luis. ¿No le molestará que nos tomemos una foto con usted o sí? Es para nuestro Clan, estarán encantados de saber ésto.

- ¡Para nada chamo, claro que sí!






Él nos deseó suerte y se marchó hacia el restaurante para volver con su esposa e hija.

Nosotros asombrados por tal acto recogemos nuestros bolsos y mientras nos dirigíamos a la parada le digo a Luis: ¿Ves? ¡Te dije, ésta pañoleta tiene poder! Jajajajaja.


Una vez en la parada vemos por última vez lo que era el camino hacia nuestro objetivo, y nos sentamos junto con los panas de la parada que habíamos visto anteriormente, se muestran como los sobrinos del personal de mantenimiento que hacía rato ya nos había brindado ayuda, llevaban cuatro horas allí en la parada esperando, el mismo tiempo que nosotros tardamos en bajar y hacer todo nuestro recorrido, el tiempo que estuvimos compartiendo con los panas fue genial, la jocosidad con la que decían las cosas era inaudita, inevitablemente nos terminábamos por reír, Poco a poco fuimos entrando en confianza.

- ¿De dónde vienen?

- De caracas Bro.

- ¡Náwebona! ¿De pana? Ustedes están es locos.

- Jajajajajaja amor por la aventura.

- Zape gato vale, bueno, rescaten aquí unos nísperos de montaña pues, pa' que no digan que subieron a galipán y no se comieron ni una frutica.

Los panas nos ofrecieron unas guayabas pequeñas verdes que tenían un sabor ácido y unas frutas pequeñas que se hacían llamar "Moras montañeras"Que eran bastante dulces. Pasaba el tiempo y nada que subía algún transporte , los panas estaban tan desesperados como nosotros, llevábamos una hora allí con ellos, pero ellos al rededor de cuatro desde que nos vimos por primera vez.  En un momento de distracción un jeep se para y gritan que quedaban dos puestos, los panas andaban con unas niñas que eran sus sobrinas o sus primas, por lo que eran cuatro, así que nos dijeron que nos fuéramos nosotros delante, el jeep tenía prisa por lo que comenzaba a arrancar, así que nos despedimos de los panas como pudimos y como la puerta del jeep no había tuvimos que montarnos por arriba de las rejas y lanzar los bolsos como pudimos. Fue el segundo momento de adrenalina en el día después de lo del perro. 

Luego de un incómodo viaje en jeep, no por el espacio, sino por la grosera e intrusa presencia de dos pasajeros en particular, llegamos hasta la entrada de lo que es Ávila mágica, nunca habíamos sentido tanta paz y tranquilidad desde que cruzamos aquella zona de camping tan agradable hacía ya unas 7 horas atrás, bajar en teleférico iba a ser fácil, sí , pero no rápido definitivamente, ya que había que hacer una cola para comprar los boletos de bajada, a Luis se le ocurrió la idea de que diéramos una vuelta por el sitio mientras disminuía la cola para las tickets, así que a eso procedimos. Estaba frío el sitio, descansábamos de verdad por primera vez en el día y admirábamos una nublada vista de la cara del ávila, sus pueblos y lo que sería la guaira si se pudiese visualizar.


Luis decía: Mira, estábamos allá hace unos minutos ¿Puedes creerlo? Chamo, no, éso es el infierno, creo que voy a empezar a creer.

Jajajaja exagerado, tengo hambre, saca las galletas le dije.

De los momentos más random del día, saco las galletas de la bolsa y las susodichas tienen forma de corazón... Eh, sí, corazón...

Y yo como buen amigo la partí por la mitad y le di la otra mitad de... La galleta.

Claro que ésto no hubiera sido nada raro si en el momento en el que hice ésto unos panas hicieron una parada justo en frente en donde estábamos nosotros y susurraron entre sí un:

- Ay vale... Dale la mitad del corazón.

Cosa de la cual me percaté y dije:

- ¿Qué , acaso nunca han compartido una galleta?

Los sujetos simplemente se largaron, fue incómodo, un poco, ¿Hilarante? Hasta más no poder jajajaja.

Cuando regresamos no había cola para los tickets ¡Luisfe, tenías razón! Sin embargo, para bajar en las cabinas sí que la había... ¡Luisfe, eres un idiota!

No esperamos mucho, eran las 6:30 P.M. cuando comenzamos a bajar y ya ha éste punto nuestra excursión había comprendido exactamente 12 horas desde el primer punto de partida que fue encontrarnos, todo un día recorriendo el ávila, sí...

Como pueden verlo en los últimos segundos del Vlog , el viaje en la cabina del teleférico bajando a caracas se convierte en algo fenomenal, el frío, la neblina tan densa y todas las sombras que se podían apreciar en esa vista tan lúgubre y mágica le daban un toque tan fresco y fascinante que convertían el viaje en todo un deleite para mis ojos, seguido de unas luces que aparecían entre la neblina y que cada vez se hacían más numerosas, mostrando poco a poco tras de sí a nuestra hermosa ciudad de manera sorprendente, éste momento en especial me hizo sentir feliz por algún motivo, no por el hecho de que estuviese regresando a casa tras un largo día, sino por la belleza de la escena y la magnificencia con la que se fue desenvolviendo éste momento.

Volviendo a casa totalmente agotados y con sueño, evaluamos ésta expedición, concordamos en que fue absolutamente un fracaso, eso sí, el día entero fue fructífero en muchos otros aspectos , no cabe duda de que fue interesante el trato con la amplia variedad de personas que en el camino nos pudimos encontrar no habremos cumplido con los objetivos que nos habíamos fijado pero encontramos un tesoro de anécdotas qué contar, sí es bastante cierto que hubiera estado mejor haber realizado todo lo que teníamos propuesto y no todo lo contrario que nos sucedió, pero aún así no me atrevería a decir que fue un día perdido pues las cosas insólitas que nos ocurrieron sin duda nos deja historia para un mañana, podría estar seguro también de que así como yo recuerdo a todas esas personas a las que incansablemente les di los buenos días, a los que pude haber saludado, a cualquier hermano Scout que pudimos hallar en el camino, aquél que nos deseó un buen provecho mientras conducía, aquellos que nos hicieron compañía y compartieron tiempo y frutas con nosotros mientras esperábamos el transporte, cualquier lugareño que con humor desconcertador pudimos haber sorprendido al contarle el largo viaje que habíamos realizado hasta allí y el largo viaje que estábamos dispuestos a emprender. 

Gracias a todos y cada una de esas personas por haber sido parte de mi día y por aquellos pequeños detalles como un gesto o una sonrisa que me permiten recordarles de manera tan grata aunque nunca sepa quiénes sean. Baden Powell Solía referirse a los Rovers como unos vagabundos en el aspecto de vagar por el mundo e ir incluyéndose con la comunidad dispuestos a servir y a dejar una huella como si de un nómada se tratase, creo que nunca había vivido tan cercanamente el término y la experiencia como en el día de ayer, tal vez en esencia habría sido algo como ésto, no sé si habremos dejado alguna huella con cada uno de los personajes con los que nos topamos pero sin duda dejaron una huella en nosotros, cada pequeño detalle fue lo suficientemente significativo como para llevarme a mi a realizar una entrada a éste blog.

Durante el final del día y principio de la noche estuvo retumbando en mi persona aquella frase de la famosa ley de murphy "Si algo puede salir mal, va a salir mal", y honestamente ya me he acostumbrado a que mis aventuras no salgan de la manera más fortuita posible, mis convicciones todavía se mantienen por lo más alto lo que me impulsa con mayor razón a alcanzar mis objetivos, lo volvería a intentar mil y un veces , por último quiero darle fin a ésta entrada con una de las frases más ciertas, emblemáticas y significativas de todos los tiempos, a pesar de todas las dificultades, sin importar en qué se desenlace todo, el final no es lo importante, sino el camino recorrido.

Espero haberte inspirado en algo o al menos haberte entretenido durante la entrada y desde donde quiera que te encuentres te envío un fuerte abrazo, id por la sombra.


Comentarios

  1. Coge chamo, no sabia que tenias un blog... Muy bien, me gusta.
    P.D: al igual me gustan los vídeos.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¡Hola Clau! Sí, ahora lo sabes jaja. Gracias por seguirme :D

      Un saludo.

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Frankenstein: De la Literatura al Cine | Parte II

¿Sabías que de 93 películas del Monstruo, el aspecto que todos recordamos corresponde a solo una de ellas? Si has leído el libro sabrás de antemano que la descripción del monstruo que escribió Mary W. Shelley no se le parece a este ni de cerca. Aunque pocos conocen realmente el aspecto de la criatura, muchos saben cómo luce incluso sin haber leído el libro o de solamente haber visto un filme. Ese rostro ha estado con nosotros todo el tiempo y por más versiones que veamos, para todos el monstruo original será ese. Podrían describirlo fácilmente en unas pocas palabras al bastardo, bautizado de manera errónea con el apellido de su creador, asociado irremediablemente como el nombre de la criatura –Que nunca tuvo nombre- como un rezo, como una ley promulgada e irrebatible, malentendida, pero reconocible al fin. Fue probablemente de los primeros monstruos después del coco con los que pudiéramos habernos familiarizados durante nuestra niñez. ¿Quieres saber por qué, ...

Razones para escribir. Una no tan breve introducción

Cuando estudiaba en el bachillerato no me imaginé nunca que me avocaría al cine, en esa época tan turbulenta en la que se sufre tanto los cambios uno tiende sin querer a rebelarse a toda autoridad, aunque algunas de éstas sean las personas que te procuren lo mejor. Mientras me insistían a que me dedicara a algo que no quería ser de adulto, una latente vena literaria empezaba a surgir y de alguna manera me orientaría a ir hacia donde tenía que llegar finalmente. Mi nombre es Rodrigo , pero ustedes pueden llamarme Al . Tengo veinte años y actualmente me estoy formando como guionista. Me crié entre muchos adultos que pasaban gran parte del día ausentes, asunto que a mi beneficio, dejaba una casa inmensa como patio de juego a merced de convertirla en una suerte de mundo fantástico imaginario en donde la fauna se componía de un único animal que fue la mascota que se crió conmigo, y sus habitantes, un ejército de juguetes y algunas marionetas improvisadas c...

Reseña - Jessica Jones.

Netflix debutó a mediados del año pasado con uno de los personajes más olvidados en la última década de producciones de Marvel , la propuesta de llevar a la televisión a un héroe (O anti-héroe, según lo vean) Como lo fue Daredevil tras haber manchado su buen nombre con la cochina película que protagonizó Ben Affleck en el 2003, un movimiento astuto pues gracias a los esfuerzos de Netlfix pudimos ver una serie de gran calidad a la altura de las últimas películas de Marvel, Daredevil desde su presentación propuso altas expectativas que efectivamente cumplió , con una temática más adulta de lo que acostumbramos a ver en las películas recientes y un mundo como el de Daredevil, grisáceo e injusto concentrado en el pequeño y violento barrio de Hell's Kitchen. Ésta vez, Netflix lo ha vuelto a hacer renovando el planteamiento de Daredevil y nos mostró el mismo barrio que de por sí ya era todo lo que dije anteriormente, su faceta más oscura, incorrecta y frenética de lo que habíam...