En repetidas ocasiones he dicho que a mi me acontecen las cosas más insólitas y de maneras extrañisimas, pues en mi entorno cotidiano suelen surgir todo tipo de historias, historias que casi siempre me resultan amenas de contar por lo hilarantes, bizarras o increíbles que pudiesen llegar a ser, el día de hoy les vengo a contar una que me sucedió hace varias semanas atrás, mientras paseaba por parque cristal.
ACOTACIÓN IMPORTANTE
Este cortometraje lo escribí y fue producido, al igual que el que grabé en un cyber, mucho antes de que entrara a la universidad a estudiar cine propiamente. Advertidos están del bochornoso despliegue técnico y dramático que verán a continuación. Aún así, no me avergüenzo de ello, más bien, lo presumo como mis primeros acercamientos a la narrativa audiovisual. Es todo.
- Rodrigo Lamus. Caracas, 2019.
ACOTACIÓN IMPORTANTE
Este cortometraje lo escribí y fue producido, al igual que el que grabé en un cyber, mucho antes de que entrara a la universidad a estudiar cine propiamente. Advertidos están del bochornoso despliegue técnico y dramático que verán a continuación. Aún así, no me avergüenzo de ello, más bien, lo presumo como mis primeros acercamientos a la narrativa audiovisual. Es todo.
- Rodrigo Lamus. Caracas, 2019.
Salía del edificio y me dirigía al metro, perdido en mis pensamientos como siempre y yendo bastante descuidado por las calles, entré a la estación y abordé el primer tren con dirección a palo verde y en los dos caminos me veo interrumpido a mi mismo con la presencia de una chica que llamó bastante mi atención. se detiene justo en frente de mi, entró a duras penas siendo empujada por los otros pasajeros y la cantidad de gente era tan bárbara que inevitablemente quedamos el uno frente al otro agarrados del mismo tubo, me parecía realmente atractiva con su camiseta de tirantes y unos lentes enormes con cinta adhesiva en las patitas, abrazando un libro de Walter Riso, me ponía nervioso que estuviera tan cerca de mi, ella simplemente hizo caso omiso de toda la gente y abrió su libro para disponerse a leer "Tranquilamente" , le tenía en frente queriendo decirle cualquier cosa que me devolviera una sonrisa, me dirigiese la palabra o algo por el estilo, simpatizar, ya saben... Pero vamos, que eramos completos extraños. pensé en husmear en su lectura pero nos encontrábamos tan cerca que haberlo hecho supondría algo muy incómodo y hasta acosante, pensé también quizás en saludar, pero nadie anda pendiente de hacer amigos en el metro y mucho menos en una ciudad como ésta, me imaginaba cualquier cosa mientras tarareaba aquella pegajosa nueva canción de los mesoneros, pero claro, toda posibilidad se veía ridículamente imposible de lograr, tan sólo me dediqué a apreciar las facciones de su rostro, cada detalle , su cabello liso y negro poco arreglado, sus enormes lentes, se veía tan hipster, le quedaban bien aún así, ¡Ah, y sus ojos! Cómo olvidar aquellos ojos café oscuros que a la par que describía tales ojos a mi persona en mi cabeza me encontraba tan distraído que no me percaté de que aquellos ojos me observaban fijamente con una mirada increíblemente penetrante... Y... Ah, ¡Demonios!
Pues sí, resulta que estaba tan distraído apreciándole que olvidé por completo el hecho de que en cualquier momento podía voltear y verme... ¿Verla? Sí pues, definitivamente no soy un acosador pero mis últimos dos movimientos no me dejaron muy bien parado al respecto, y ya les digo porqué.
Luego de ese cruce de miradas que me resultaba tan incómodo y vergonzoso me bajé tan rápido como pude en la próxima estación apenas el tren abrió sus puertas, me sentía tan apenado y por alguna razón sonreía estúpidamente por lo que había ocurrido, me causaba gracia el pensar que pude haberle hecho sentir bastante incómoda por mi presencia y seguramente le habría asustado por la manera en la que retrocedió y cerró su libro a la par que yo me percataba de lo estaba sucediendo (Todo un velocista de la acción y reacción, sí) Un poco quién sabe qué le llegaría contando a sus familiares al llegar a casa, vaya imagen se habría hecho de mi.
Como es usual apenas al llegar a mi casa lo menos que hice fue dormir, y me puse a revisar mis redes sociales para variar, informarme, ver qué hay de nuevo etc, Twitter más precisamente, y luego pasó aquél hecho tan increíble, revisando las sugerencias de cuentas qué seguir ¡La encontré a ella, a ella! ¡Sí, la chica que hacía minutos había visto en el metro! Es demasiado bueno para ser verdad me dije, así que poco a poco empiezo a revisar su TL y me topo con una foto en la que sostiene un libro, del mismo nombre y del mismo autor que la chica del metro, ¡Lo tenía todo, mismo cabello, ojos, incluso la cinta adhesiva en la patita de uno de sus enormes lentes! Las coincidencias eran demasiado precisas como para no ser ella, aún así tenía que salir de dudas, no podía verme abrumado por mi emoción , debía corroborarlo, así que me puse en contacto con ella.

Eso no sólo fue imprudente, también fue estúpido.
La chica ésta cuyo nombre ni fotos mostraré por cuestiones de privacidad (A excepción de ésta conversación que en cierta parte también es mía.) Me respondió de manera muy receptiva y gentil, las iniciales perfectas para dar unas respuestas devastadoras en su credibilidad, era demasiado bueno para ser verdad me dije, y aunque a día de hoy sospecho que siga siendo ella, me da lo mismo, quiero decir , si en vez de eso me hubiera respondido un "Sí, yo soy". ¿Qué se supone que habría hecho? ¿Disculparme? Seguramente ¿Coquetearle? Probablemente no ¿Ser amigos? Eso hubiera estado interesante, de pronto puede que la realidad haya sido más aplastante que la ficción, quién quita que realmente hayan sido la misma persona y por temor (Que es lo más probable) Lo hubiera negado, quiero decir, si un extraño de la calle me viese raro y se pusiera en contacto conmigo inmediatamente en cuestión no de horas, sino de minutos, hasta yo me habría asustado, así que es bastante razonable.
La anécdota de aquél día me resulta siempre cómica de contar, el orden de los acontecimientos y la manera en la que sucedió todo fue bastante típica, torpe , rara e hilarante como lo es mi día a día, sea como sea me dejó una anécdota jocosa para contar, tanto así que reuní a dos de mis amigos más allegados para recrear tal momento lo más similar posible a como sucedió.
Minutos antes de salir al metro a grabar, leyendo exactamente el borrador de ésta entrada.
A los cuales aprovecho para agradecerles infinitamente por su ayuda siempre e incondicionalidad. <3
Luego de haberles contado cómo pasó todo en varias ocasiones, hecho sufrir leyendo el borrador de ésta entrada con mi horripilante caligrafía , paseado de estación en estación muchas veces con una cámara cuidándonos de los choros y repitiendo tomas una y otra y otra vez, nos resultó en éste corto que con su ayuda culminé , sirve de complemento para todo éste texto y hace una idea mucho más gráfica de cómo pasó todo. Éstas cosas no sólo pasan en las películas, también me pasan a mi....
Comentarios
Publicar un comentario